Anna Bistró y Brillat Savarin son dos clásicos mendocinos que suelen ir asociados gracias a la impronta francesa de su creador, Jerome Constant. Pero, en una nueva vuelta de tuerca, se acaba de crear Cellier Anna, un restaurante que amplía una oferta siempre sólida y eficaz, ya que a las principales creaciones de ambas marcas suma charcuterie, quesos curados, panes especiales y una carta de vinos con una mayor cantidad de etiquetas.

Cellier Anna, al mando del chef Alejandro Gallisky, está en Darragueira 7035 en Chacras Coria, con un espacio notable para cien cubiertos, que se despliega en un patio que también ofrecerá la posibilidad de realizar eventos corporativos o particulares. Los nuevos productos son previsiblemente de primera categoría, después de una búsqueda obsesiva de proveedores consistentes por todos los rincones del país, lo cual se aprecia no sólo en los quesos locales de La Linqueñita, sino en productos de San Juan, Tandil y la Patagonia.

La gran ventaja del “cellier” es que su oferta puede complementarse con la carta de los principales platos de Anna y la pastelería de Brillat, por lo cual uno puede probar una buena tabla de quesos y charcuteries (hay varias opciones y combinaciones) y después pasar a clásicos como el brioche de salmón ahumado con mantequilla (mi favorito), el hojaldre de gorgonzola, crocante de miel y pasas, una magnífica provoleta con papas rosti, la musaka de cordero o las carnes, salmones, pastas o woks de siempre. Cellier Anna también ofrece vinos por copa a precios amigables, por lo cual uno puede sentir por todas partes el espíritu de un bistró francés.



