En una escena de la última temporada de la extraordinaria serie The Bear, a un aspirante le transmiten una frase que sostiene que “el Pinot Noir es la bendición de los sommeliers”. Supongo que la referencia viene a que, con su color claro y su amabilidad en boca, el PN es algo así como el más blanco de los vinos tintos o el más tinto de los blancos, lo cual, en el fondo, le otorga una extraordinaria versatilidad para la combinación con muchos tipos de comidas. La bodega Terrazas de los Andes acaba de sumar un PN a su línea Reserva, y el resultado es que el Terrazas Reserva Pinot Noir 2023, que probé esta semana, es un vino estupendo para atravesar platos que van desde verduras al horno hasta un pollo con papas, sin ponerme a hablar de creaciones gastronómicas más sofisticadas. Bajo la dirección enológica de Lucas Löwi, un mendocino con alto pedigree internacional (Bodega Numanthia, España, del grupo LVMH), el Terrazas llega con una onda que apunta de lleno a la demanda actual de consumo: vinos frescos, complejos pero fáciles de beber, y, sobre todo, placenteros para la nariz y el paladar. Más que eso no se puede pedir.
