
LA COSTE DE LOS ANDES MALBEC / CRUZAT PREMIER EXTRA BRUT / BRESSIA ROYALE / WEINERT CHENIN BLANC / CLOS DE LA CORZUELA SYRAH / CASARENA OWEN SINGLE VINEYARD / BARON B UNIQUE 2002 / VIÑA TONDONIA ROSADO 2010 / CASARENA DNA / FINCA IRAL ROSADO / TERRAZAS PINOT NOIR / SUEÑOS DE LA QUEBRADA SANGRE DE TINTAS / VINORUM SINGLE VINEYARD / DIEGO ROSSO PINOT NOIR / TOMERO SINGLE VINEYARD / LUIGI BOSCA LEÓN / FINCA LA ANITA MALBEC / FINCA BANDINI MAGNO CORPORE / MARTINO WINES MOLTENI TOSCANA / CHATEAU LACOSTE ROSÉ (SIN ALCOHOL) / ESTUDIO DIZEN / POLÍGONOS CABERNET FRANC / UNIVERSO PARALELO / FELIPE RUTINI / NIETO SENETINER BRUT 0%
Las notas de esta columna se publicaron originalmente en mi “Newsletter de Mauricio Llaver”, que escribo todos los domingos en la revista Punto a Punto.
LA COSTE DE LOS ANDES VA A DAR MUCHO QUE HABLAR. Hace un tiempo empecé a seguir los vinos de La Coste de los Andes y esta semana me sorprendí con la evolución de La Coste Malbec 2022, que acaba de ser embotellado y ya se encuentra en las góndolas. Es riquísimo y enormemente agradable, y solo con eso debería alcanzar para describirlo, aunque puedo decir que está elaborado con uvas de Los Chacayes y que su enólogo, Lucas Giménez, lo define como un vino “fluido y concentrado”. También podría agregar que tiene una tremenda fruta en boca y parece un Malbec de manual, con toques golosos, sin que eso sea un impedimento para combinarlo con cualquier comida (en este caso, un risotto con carne y zucchini que preparó el chef Carlos Morsucci en el precioso restaurante Arauco, ubicado en el mismo Chacayes). La Coste de los Andes es una marca que, más temprano que tarde, va a dar mucho que hablar en Mendoza, no solo por sus vinos sino por el tremendo proyecto vitivinícola, hotelero y gastronómico que está desarrollando en el Valle de Uco. Lo bueno es que, mientras tanto, está produciendo unos vinos que apuntan a estar en ese mismo nivel.

CRUZAT PREMIER EXTRA BRUT, UNA DE ESAS BURBUJAS QUE NUNCA FALLAN. Este verano probé varias veces el Cruzat Premier Extra Brut, y cada vez que lo hice me encontré con un espumante sólido, predecible, de esos que nunca fallan. Bodega Cruzat no sólo lleva 20 años en la Argentina produciendo exclusivamente espumantes, sino que además solo los elabora con el método tradicional, con lo cual ha adquirido una notable especificidad a la hora de desarrollar su producto. Su enóloga, Lorena Mulet, se formó con el maestro Pedro Rosell, y su relevancia la llevó incluso a ser la portada de la revista francesa de vinos Gilbert & Gaillard. Para esta etiqueta, Lorena diseñó un corte de 60% Pinot Noir y 40% Chardonnay, elaborado con uvas propias de Luján de Cuyo, que tiene un equilibrio extraordinario entre la persistencia de las burbujas, la acidez, y los toques cítricos y florales. Hay que animarse más a los espumantes, y, junto con muchos otros, el Cruzat Premier Extra Brut es una gran opción para empezar a combinarlos con muchas más comidas.

UN ESPUMANTE ARISTOCRÁTICO BAJO LA MANO MAESTRA DE WALTER BRESSIA. La primera vez que probé el Bressia Royale fue hace unos años, en la bodega de Walter, y siempre me acuerdo de que en el momento en que degusté el primer trago, le dije: “Esto tiene la acidez de un champagne francés”. Hace unos días nos juntamos con él y otros amigos en la casa de Marcelo Casazza, y me volvió a pasar exactamente lo mismo: tuve la sensación de que estaba tomando un champagne de los de allá. El Bressia Royale Brut Nature 2022 es una joyita que se elabora con 50% Chardonnay y 50% Pinot Noir, y tiene una burbuja, una textura y una finura de gran espumante. Y no sólo está elaborado con el método tradicional, sino que Walter hasta lo bautizó como “Método en Botella”, como una manera de buscar un nombre propio para lo que en Argentina se conoce como champenoise. El adjetivo “Royale” vincula a este espumante con la realeza, el buen gusto y el disfrute, características que estuvieron históricamente asociadas a este vino tan particular, cuya forma final se encontró después de siglos de experimentación en la fría región de la Champagne francesa. Con toda esa historia, su curiosidad y su talento, Walter Bressia consiguió elaborar un magnífico espumante mendocino, con un toque y profundidad aristocráticos, que vale la pena probar todas las veces que se presente la ocasión.

WEINERT MERECE UN REDESCUBRIMIENTO. La bodega Weinert está experimentando un revival muy interesante en los últimos años, con una modernización de sus vinos que aparece como muy promisoria. Un ejemplo es el Weinert Chenin Blanc 2023, que no sólo le da jerarquía a un varietal históricamente subestimado, sino que está elaborado con uvas de El Algarrobal, Las Heras, una tierra muy poco relacionada con los vinos. El Chenin Blanc pasó 12 meses en barricas de 5.000 litros, lo cual le otorga un volumen muy particular en boca, como si tuviera peso propio, y es parte del empuje que motoriza el enólogo Rodolfo Dhuin, quien por una parte avanza con nuevas experimentaciones mientras por otra mantiene la calidad de las líneas clásicas. El gran cambio en Weinert comenzó en 2017, cuando Antonino Virzi se hizo cargo de la firma y comenzó con su rescate, que incluye joyas como los 263 toneles de madera de roble de Nancy que suman 1.4 millones de litros. Con sus distintas líneas, Weinert juega tanto en el mercado interno como en las exportaciones, donde el 76% de sus ventas están destinadas a Noruega. Es un largo viaje para sus vinos, que tienen mucha historia y mucho futuro, y que merecen ser redescubiertos para beneficio de todos.

CLOS DE LA CORZUELA SYRAH, UNA HERMOSA SORPRESA QUE LLEGA DESDE CÓRDOBA. La noche de La Morada Food & Wine Fest, Marcela Giroldi me llamó al stand de Achala Bodega Exótica y me regaló una botella que tenía una bonita etiqueta colgada de su cuello. Se trata del Clos de la Corzuela Audaz Syrah 2021, que está elaborado en la Sierra de Achala, provincia de Córdoba. Yo ni siquiera conocía el vino y un par de días después lo probé sin buscar ninguna información sobre él, y ahí empecé a descubrir muchas cosas. La primera es que me pareció estupendo, jugoso, como si fuera nuevo (ya tiene cuatro años), con una cantidad de especias en boca difícil de encontrar en muchos vinos argentinos. La segunda es que, leyendo un poco, registré que Tim Atkin lo había calificado con 96 puntos en su reporte 2023 y definía al proyecto como “uno de los grandes viñedos de Syrah del mundo”, lo cual, más allá de lo que se piense de los críticos de vinos, es para prestar atención. Yo no sabría describir a ese vino, pero puedo asegurar que fue una enorme sorpresa, y que jamás me hubiera imaginado que era un Syrah (con algunos de sus dulzores, podría haber aventurado que era un Malbec con mucha complejidad). Pero lo más importante es haber corroborado que la Argentina puede dar vinos inmensos, y que a pesar de tantos avances todavía está todo por hacer. Y que es excelente que en tierras improbables como Córdoba aparezcan, gracias a la investigación y el riesgo empresario, ejemplares superiores que nos sorprendan por su calidad, en un momento en que hay tantos buenos vinos que ya casi no nos sorprendemos. Del Clos de la Corzuela Audaz Syrah 2021 sólo se hicieron 500 botellas, así que si ven alguna por ahí, no duden en destaparla.

CASARENA: QUÉ BIEN SE DAN LOS CABERNET SAUVIGNON EN MENDOZA. No hay dudas de que el Malbec está inscripto a fuego en nuestros paladares, pero qué bien se dan los Cabernet Sauvignon en Mendoza. En uno de los pasos de un almuerzo en Savia Cocina Casarena de esta semana, apareció el Casarena Owen Cabernet Sauvignon Single Vineyard 2021, y automáticamente nos miramos con Pablo Comba, que había venido para la Vendimia con su empresa Edenred, y dijimos: “Este es el vino”. La Finca Owen, que da la denominación a la etiqueta, se encuentra en Agrelo y tiene un viejo parral de 96 años, que evidentemente posee las condiciones óptimas para llegar a un Cabernet Sauvignon como éste. El vino está redondo, jugoso, y tiene la potencia de los grandes CS, que no por nada es el rey de los varietales del mundo. Casarena viene produciendo unos vinos estupendos en los últimos años, y la mayoría de ellos acompañan el menú de Savia, lleno de creatividad y con la nueva carta de otoño en preparación. Y con ejemplares como este Cabernet Sauvignon a la mano, no hay forma de que las cosas no salgan de excelente manera.

SALUD POR EL UNIQUE 2002 (Y POR ONOFRE ARCOS). En la historia de los vinos argentinos hay muchos ejemplares que quizás no tuvieron la repercusión que merecían. Uno de ellos es el Baron B Unique Brut Nature Vintage 2002, que tuve la suerte de volver a degustar hace unos días, más de veinte años después de su lanzamiento. Lo primero que me impresionó es recordar cuando apareció aquel espumante, en aquellos años iniciáticos de la gran vitivinicultura actual, y lo segundo es evocar la mano maestra que lo creó, la de Onofre Arcos, que ya no está entre nosotros. El Baron B Unique no se entendió en aquel tiempo y se discontinuó algunos años después. Pero probándolo hoy, uno se da cuenta de que era un gran espumante, que ha sorteado el paso del tiempo con un hermoso color de hojas de otoño, un toque de oxidación clásico en los espumantes que han evolucionado bien, y una paleta de sabores a pan dulce, tostadas, nueces, manteca, que generan la impresión de que uno está envuelto en los aromas de una panadería de las buenas. Cuando se comparte un ejemplar como ese con amigos como Ángel Vespa o Hervé Birnie-Scott, generosos, experimentados, una historia viviente del espumante en la Argentina, todo se potencia, y una botella como ésta se transforma en una memoria única e irrepetible. Salud por Onofre, por este Unique 2002, y por todos los grandes vinos burbujeantes que siguieron llegando desde entonces.

EL VIÑA TONDONIA ROSADO QUE TRANSITA LOS LUSTROS COMO SI NADA. (Escrito durante un viaje por España). La calidad y cantidad de vinos que he podido probar en este viaje es enorme, pero hay uno que elijo finalmente como un símbolo, tanto por su procedencia como por su calidad: Viña Tondonia Rosado Gran Reserva 2010, de la bodega López de Heredia, en Rioja. Es un blend de Garnacha, Tempranillo y Viura (una uva blanca), que tiene el hermoso sabor de los vinos bien añejados, amables al paladar, y que con 15 años de evolución estuvo estupendo para acompañar un menú de pasos innumerables del restaurante La Fábrica, en el centro de Burgos, acreedor de una estrella Michelin. En una cata a ciegas, probablemente no me hubiera dado cuenta de que era un vino rosado, porque tiene una textura y una estructura que le permiten transitar los lustros como si nada. Y no sólo me generó la experiencia de degustar un rosado extraordinariamente añejado, sino que se transformó en un recuerdo emblemático de unos días gastronómicos para almacenar con todo gusto en mi memoria.

CON INTELIGENCIA ARTIFICIAL, MAGNOLia AFINA LA VENTA DE VINOS EN BODEGAS Y VINOTECAS. La Inteligencia Artificial está arremetiendo como una tromba en todos los órdenes de nuestra vida, y ahora también llegó a la venta directa de vinos. Era sólo cuestión de tiempo, y uno de los pioneros ha sido mi amigo Cristián Centurión, quien junto a su hija Pilar y el equipo de su consultora Enfoque Comercial crearon MagnolIA, que, como se aprecia, tiene incorporada la sigla IA al final de la palabra. MagnolIA es un bot entrenado para facilitar la venta de vinos en bodegas y vinotecas, gracias al cual pueden responder a los clientes durante las 24 horas del día, en varios idiomas y, en un principio, hasta a 50 de ellos en forma simultánea. Y está entrenado para inducir a la venta y a responder a las consultas con nuevas preguntas, de modo de realzar lo máximo posible los atributos de los productos que se ofrecen. Es un proceso que acelera fuertemente el acercamiento entre los clientes y la venta final, que, cuando ya está todo bien adelantado, queda en manos de los vendedores tradicionales de las bodegas o vinotecas. Y aunque a veces sea difícil creer que esto esté sucediendo, hay que decir que MagnolIA es un asistente virtual que, mientras amplía notablemente el rango de atención de los clientes, acorta mucho el tiempo antes del cierre de una venta. Y que impacta con precisión en las necesidades actuales de la industria, porque lo que importa, en el fondo, es que cada vez se venda más vino.

CASARENA DNA, UNA APUESTA A LA PREMIUNIZACIÓN. Casarena Bodega y Viñedos lanzó esta semana una renovación de sus etiquetas con una clara apuesta al segmento Premium. Desde ahora, las líneas Sinergy, Single Vineyard y DNA conforman el top de la pirámide, con el DNA como nuevo vino ícono de la bodega de Perdriel y el cual surgirá de lo mejor que haya brindado cada cosecha. El primer ejemplar es el Malbec 2021, que resultó de un blend de las mejores uvas de las fincas Jamilla, Owen, Lauren y Naoki, todas ubicadas en Luján de Cuyo, el gran terruño al cual Casarena manifiesta el orgullo de pertenecer. Es un gran vino, con el toque típico de dulzor y el sabor profundo de los Malbec de la zona, que estuvo a cargo de Pablo Ceverino y Agustín Alcoleas, gerente de Operaciones y primer enólogo de la bodega. Este 2021 es de esos vinos que ya están totalmente listos para consumir en su esplendor pero que, se nota, lo seguirán estando en los próximos años. Es cuestión de agenciarse una botella para disfrutar ahora y guardar algunas para descorchar más adelante.

FINCA IRAL ROSADO SINGLE VINEYARD, FRESCO, GUSTOSO Y PLACENTERO. Los enólogos Lucas Giménez y Daniel García Corazza me invitaron a una degustación con importadores extranjeros de vinos en Finca Iral, y ahí pude probar el Rosado Single Vineyard de la cosecha 2025, que estaba sencillamente estupendo. Las uvas de este rosé —Pinot Noir, Garnacha y Syrah— provienen de una finca en Los Sauces, Tunuyán, y le dan un carácter fresco pero no necesariamente liviano, con un estilo que remite inconfundiblemente a la Provence francesa, donde Giménez participa anualmente de las cosechas de Chateau Lacoste y no por nada es la zona de los rosés más famosos del mundo. El Rosado de Finca Iral no sólo es un vino gustoso, sino un recordatorio de algo todavía más importante: que en Mendoza se pueden hacer vinos excelentes de este tipo, pensados para el placer y alejados del discurso pomposo. Y que nos aproximamos a la mejor época del año para probar todos los rosados posibles, con todas las comidas posibles, para confirmar que es un tipo de vino que puede alegrar los paladares en numerosas ocasiones.

UN TERRAZAS PINOT NOIR QUE APUNTA DE LLENO A LA DEMANDA ACTUAL DE CONSUMO. En una escena de la última temporada de la extraordinaria serie The Bear, a un aspirante le transmiten una frase que sostiene que “el Pinot Noir es la bendición de los sommeliers”. Supongo que la referencia viene a que, con su color claro y su amabilidad en boca, el PN es algo así como el más blanco de los vinos tintos o el más tinto de los blancos, lo cual, en el fondo, le otorga una extraordinaria versatilidad para la combinación con muchos tipos de comidas. La bodega Terrazas de los Andes acaba de sumar un PN a su línea Reserva, y el resultado es que el Terrazas Reserva Pinot Noir 2023, que probé esta semana, es un vino estupendo para atravesar platos que van desde verduras al horno hasta un pollo con papas, sin ponerme a hablar de creaciones gastronómicas más sofisticadas. Bajo la dirección enológica de Lucas Löwi, un mendocino con alto pedigree internacional (Bodega Numanthia, España, del grupo LVMH), el Terrazas llega con una onda que apunta de lleno a la demanda actual de consumo: vinos frescos, complejos pero fáciles de beber, y, sobre todo, placenteros para la nariz y el paladar. Más que eso no se puede pedir.

UN TOP QUE LLEGA DESDE JUJUY DE LA MANO DE WALTER BRESSIA. Cuando se habla de vinos especiales, exóticos o de regiones nuevas, se suele correr el riesgo de que, más allá de ser “simpáticos”, aparezca un producto al que todavía le falte mucho para ser de alta calidad. Pero a veces hay excepciones maravillosas, como el Sangre de Tintas, de la bodega Sueños de la Quebrada, el emprendimiento que Walter Bressia posee en Purmamarca, Jujuy, asociado con Gerardo Morales. Y que ha tenido un arranque triunfal con su primera cosecha, del año 2022, elaborada con uvas de una finca situada a más de 2.200 metros de altura, de la cual se produjeron sólo 5.000 botellas. El vino es un blend de Malbec, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Tannat, criado en foudres durante 12 meses, y realmente impacta por su color, aroma, complejidad y estructura. La finca y la bodega se encuentran entre cerros y prometen ser un lugar turístico de primera categoría, con una vista exterior desde el tren que marcha hacia Tilcara y un proyecto de trasladar turistas a través del Río Grande en un Unimog. Pero lo más importante es que, según la experiencia de estos primeros años, las uvas son de una calidad y sanidad excepcionales, lo cual, sumado a la tecnología y la mano maestra de Walter, ha generado un vino con fuertes atributos para competir en el segmento de la alta gama. Bienvenido Jujuy a la posibilidad de ampliar el portfolio de grandes vinos argentinos.

LOS ALTIERI, UNA GRAN FAMILIA DETRÁS DE VINOS DE ALTA CALIDAD. El mundo del vino tiene mucha buena gente, y entre ellos destaca la familia Altieri, con Guillermo y Cecilia a la cabeza y la nueva generación que le está dando su impronta a la bodega. Y como si eso fuera poco, su bodega Vinorum produce unos vinos excelentes, además de ser una especie de joya escondida en la calle Brandsen de Perdriel, con un museo vitivinícola que le puede provocar sorpresa a cualquier desprevenido. Dentro de su línea Single Vineyard, en estos días probé el Cabernet Sauvignon 2022, elaborado con uvas de Luján de Cuyo, de un viñedo ubicado a casi 1.000 metros sobre el nivel del mar. Es un vino profundo, con un aroma complejo que asoma apenas se lleva la copa a la nariz, y que en boca otorga la profundidad de los buenos Cabernet Sauvignon, que dejan en el paladar la sensación de haber bebido algo consistente y gustoso y provocan ganas de ir rápidamente a la siguiente copa. Con esos atributos, es un ejemplar para no dejar pasar, con una calidad que refleja un compromiso con el vino de varias décadas de parte de toda una familia mendocina.

DIEGO ROSSO Y UN PN PARA SABOREAR CON UNA LARGA COMIDA. Mi amigo Pancho Páez me hizo probar el Pinot Noir 2019 de Diego Rosso y me di cuenta de que tenía razón al decirme que era un vino excelente. Diego es un gran agrónomo, de perfil bajo pero de conocimientos altos, y elabora este PN con uvas de una finca propia de Tunuyán, que ha pertenecido a su familia durante generaciones. El terreno se encuentra a 1.500 metros de altura, una buena indicación del espíritu aventurero que hay que poseer para cultivar vides a esa altura, y los rendimientos son bajísimos, de unos 1.500 kilos por hectárea, lo cual implica un raleo natural muy potente, que aporta una hermosa concentración de sabores en los racimos. Este PN de Diego es profundo y sutil, y a medida que se oxigena en la copa deja aparecer nuevas y nuevas capas de sabores. Es de un color más intenso que otros ejemplares del mismo varietal y es estupendo en nariz y boca, un vino para degustar de a poco y dejar que acompañe una larga comida.

EL PLACER DE REVISITAR EL TOMERO. Siempre es un placer revisitar el Tomero, una de las marcas que más rápidamente se impusieron como de gran relación precio-calidad en la Argentina. Esta vez, una conversación por otros temas con Paula Pulenta me llevó a buscar una botella que tenía guardada por ahí, y apareció un Tomero Single Vineyard Malbec 2021, uno de esos vinos que tienen todo lo que tiene que tener un vino excelente: buen color, buen aroma, buen sabor y un buen recuerdo, tanto en el paladar como en la memoria. Este Malbec se cultiva en una finca que plantó don Antonio Pulenta en 1981 en Los Árboles, Tunuyán, cuando muy pocos pensaban que podía ser una zona adecuada para plantar uvas de gran calidad. Aquel espíritu pionero de don Antonio continuó después con Carlos, uno de sus hijos, que creó la Bodega Vistalba y tuvo la idea de homenajear a los regantes que distribuyen las aguas (los tomeros) con una marca que muy pronto se transformó en un clásico de los vinos argentinos. Todo ese espíritu está en esta etiqueta, que de la mano de los enólogos Fernando y Evangelina Colucci converge en lo más simple y complejo que puede tener un vino: transformarse en un vehículo de placer.

UN LEÓN CON GRAN PRESENTE Y GRAN FUTURO. Cuando se trata de eventos relacionados con el vino, los de Luigi Bosca se destacan por la delicadeza y atención por los detalles, además de que permiten la posibilidad de que se prueben muchas de sus excelentes etiquetas. En las últimas semanas, la marca presentó León, un Cabernet Sauvignon que no sólo es una excelente novedad, sino que continúa con una línea histórica de la familia Arizu en la elaboración de este varietal. La presentación fue durante un almuerzo en Finca El Paraíso, en Maipú, donde no sólo se disfrutó de la calidez de Alberto Arizu padre e hijo, sino que terminó constituyendo una lección sobre el Cabernet Sauvignon brindada por Alberto padre, una leyenda del vino argentino. Allí no sólo se habló del primer Cabernet de la degustación, un asombroso cosecha 1977, sino de dos estupendos Cabernet Bouchet que lo siguieron, de las cosechas 1996 y 2018. Con el paladar ya muy agasajado, el enólogo Pablo Cúneo presentó la novedad, el Cabernet Sauvignon León 2022, una delicia que posee las dos características necesarias en todo vino con ambiciones: estar listo para ser disfrutado en el momento en que se lo degusta, mientras se intuye que dentro de unos cuantos años va a seguir estando en ese altísimo nivel.

UN FINCA LA ANITA PARA JUGAR EN DOBLES. Hay pocas cosas tan lindas como abrir un vino así nomás, casi como pensando en otra cosa, y encontrarse con que está buenísimo. Me acaba de pasar con un Finca La Anita Malbec 2022, que en el momento en que empezó a caer en la copa ya mostraba un color muy prometedor y poquito después, entre su aroma y su sabor, terminó revelándose como un vinazo. Me gustó tanto que empecé a buscar más información, y resulta que el año pasado el Wine Spectator lo había calificado con 90 puntos y lo había incluido en una lista de ocho vinos recomendados, lo cual no hizo más que reforzar la impresión que me había generado. Es un vino con volumen, de esos que llenan la boca y pueden jugar en dobles con muchas comidas, empezando por las carnes y siguiendo con pastas con salsas poderosas. El Wine Spectator lo describió así: “Con un toque de pimienta y un leve matiz a cuero al principio, este vino se inclina ligeramente hacia el espectro de la madurez, ofreciendo generosas capas de sabores, a bayas maduras, higos y pasta de ciruela, pero con una dosis de mineralidad y acidez para equilibrarlo”. Creo que, si yo supiera hacerlo, lo describiría de una manera parecida. El Malbec 2022 estuvo a cargo de la enóloga Denis Vicino, fue elaborado con uvas de Agrelo, y tiene estructura para unos cuantos años de guarda.

“MAGNO CORPORE”, UN CS PROFUNDO PARA EL PALADAR Y LA MEMORIA. “Magno Corpore” significa “gran cuerpo” en latín, y eso es lo que se percibe en el Bandini Magno Corpore Cabernet Sauvignon 2022, que elabora Finca Bandini y es uno de esos vinos que llenan la boca y abren una gran expectativa para el trago siguiente. Las uvas son de una finca propia de Las Compuertas, Luján de Cuyo, lugar donde Federico y Susana Bandini (quienes viven en Houston, Texas) decidieron volver de alguna manera a su tierra natal. El proyecto de Bandini se destaca porque su finca recibe las primeras aguas del deshielo y por su “House of Wines”, una casa pensada para el turismo que posee una vista extraordinaria y distintiva. Pero el corazón del proyecto es el vino, y este ejemplar tiene toda la fuerza de los buenos Cabernet Sauvignon, un varietal con gran plasticidad que muchos consideran como “el rey de los tintos”. Bajo la enología de Alberto Moreno, con el asesoramiento de Marcelo Pelleriti, el Magno Corpore no es precisamente un vino ligero y fácil de tomar, sino que representa la búsqueda de esos vinos potentes, largos de paladar y memoria, que siempre son tan placenteros para disfrutar.

UN BLEND DE INSPIRACIÓN ITALIANA DE MARTINO WINES. Con una composición varietal no muy común en la Argentina, el Molteni Toscana Blend de Martino Wines es un ejemplar que vale la pena degustar. Se trata de un blend 70% Sangiovese y 30% Cabernet Sauvignon, y tal vez ahí esté la explicación de por qué es un vino fresco y jugoso que al mismo tiempo posee potencia y buen cuerpo. El Molteni pertenece a la familia de blends de Martino, cuya enóloga actual es Virginia Sari, pero desde sus comienzos contó con Atilio Pagli como asesor. Pagli es un enólogo italiano de perfil demasiado bajo para el rol que tuvo en nuestra vitivinicultura, ya que muchos consideran que, en los años 90, fue clave para poner en valor las posibilidades del Malbec como varietal distintivo de la Argentina. En este blend con Cabernet Sauvignon, la presencia dominante del Sangiovese —de una finca de Medrano, en la Zona Este— deja clara la orientación italiana de esta etiqueta, ya que el Sangiovese es el varietal de los grandes vinos de la Toscana. Allí aparece una armonía que lo hace apto para acompañar a muchísimos platos, especialmente a los que componen la experiencia gastronómica de Martino Wines, cuyo restaurante, a cargo de Lucas Olcese y Javier Quinteros, ofrece un menú de una creatividad que justifica la mención que la Guía Michelin le otorgó en su edición de 2025.

VINOS SIN ALCOHOL, UNA TENDENCIA INDETENIBLE. Lucas Giménez, de Finca Iral y La Coste de los Andes, armó una degustación de vinos desalcoholizados franceses y la conclusión no podría haber sido más contundente para mí: la tendencia es indetenible, discutirla es absolutamente inútil, y los pocos productos que estamos probando en estos tiempos van a ser muchos más en cantidad y muy distintos en calidad en los próximos años. Así que lo primero que puedo decir es que, si somos capaces de producir café descafeinado, leche deslactosada, cerveza sin alcohol y gaseosas sin azúcar, es absolutamente lógico que produzcamos vinos sin alcohol: no es cuestión de discutirlos, es cuestión de hacerlos bien y subirnos a la ola antes de que nos lleve puestos. Para ayudarme a llegar a esa conclusión (era la segunda vez que tomaba vinos sin alcohol), Lucas abrió un par de botellas de Chateau Lacoste, la bodega que el grupo dueño de La Coste de los Andes posee en la Provence, sur de Francia. Las botellas son preciosas y parecen diseñadas para un perfume, y debo decir que mientras una de ellas me pareció una especie de jugo más sofisticado -eso sí, rico- la otra, producida como espumante, me pareció muy interesante, y creo que, si se sirve bien fría, en copa de champagne, en muchas ocasiones puede pasar como piña. Describir ese producto -primero elaborado como vino, antes de que se le quitara el alcohol- no tiene el menor sentido, porque es sólo uno de los primeros pasos para lo que en algún momento será una bebida mucho más competitiva. Pero vale la pena saber que ya se están haciendo y que, si no nos subimos a esa tendencia, otros lo harán por nosotros. Y siempre es bueno recordar que la realidad no es ni buena ni mala sino que, simplemente, es como es. Y que si tenemos que hacer vinos sin alcohol, más vale que nos arremanguemos y lo hagamos como los dioses mandan, antes que ponernos a discutir sobre si eso es vino o no. En una de esas, los resultados nos sorprenden y le terminamos encontrando una nueva vuelta a la mejor bebida del mundo, para bien de todos los que viven de esa industria.

DIZEN, EL ESTUDIO MENDOCINO QUE CONSIGUIÓ UN PENTAWARDS SILVER. El estudio mendocino Dizen, integrado por los diseñadores Ignacio Eguiguren y Laura Goenaga, obtuvo un Pentawards Silver, uno de los premios más prestigiosos del mundo del packaging, por su trabajo para el vino Kanobos, ícono de Bodega Carinae. Fundado por Eguiguren y Goenaga, el estudio lleva más de 23 años especializándose en el diseño de etiquetas de vinos, bebidas y espirituosas, con clientes en Argentina, Chile, Uruguay, México y Francia. Entre ellos se destacan Bodega Escorihuela Gascón, Trivento, Santa Carolina, Familia Deicas, Lurton, Doña Paula, Cruzat, Casarena, Flechas de los Andes y Cuvelier Los Andes. El proyecto distinguido fue el del vino Kanobos, ícono de Bodega Carinae, una bodega familiar ubicada en Maipú, Mendoza. Este blend de Malbec, Cabernet Sauvignon y Syrah inspiró a Dizen a construir un universo visual poético y elegante.

POLÍGONOS CABERNET FRANC, CON TODO EL SABOR DE GUALTALLARY. Cuando se describen vinos, hay un adjetivo que aparece demasiadas pocas veces: sabroso. Generalmente se dice que tienen aroma o gusto a esto y aquello, y la cantidad de palabras que se utiliza para describirlos es asombrosa, al punto que cuando leo publicaciones especializadas siento una enorme envidia por la imaginación de los degustadores. Pero, insisto, la palabra “sabroso” no es de las más utilizadas, y eso es lo que sentí las dos veces que, en las últimas semanas, probé el Polígonos Cabernet Franc Gualtallary 2024, que produce Familia Zuccardi. El vino es relativamente joven, pero se intuye que va a estar muy bueno durante mucho tiempo, porque tiene una buena estructura y revela unas cuantas capas de sabores, que se abren a medida que la copa se oxigena. Es de un sabor profundo, diría que mineral, que refleja el estudio obsesivo que Sebastián Zuccardi y su equipo enológico realizan 24×7 sobre el suelo de Gualtallary. Lo cual da por resultado un vino que no sólo es una expresión del potencial de la zona sino, principalmente, algo de enorme agrado para el paladar. Y, en el fondo, todo se trata de eso.

UNIVERSO PARALELO PROLONGA LA GRAN TRADICIÓN DE BODEGAS LÓPEZ. Bodegas López fue fundada en el año 1898 y la única explicación para haber llegado hasta acá es que haya hecho las cosas muy bien. En un país como la Argentina, no cabe ninguna otra posibilidad. Lo notable es que, desde los grandes cambios que experimentó nuestra vitivinicultura a partir de los años 90, López supo mantener su aura de bodega tradicional, con marcas que van desde el López clásico hasta el Montchenot, mientras que al mismo tiempo se modernizaba no sólo con sus etiquetas, sino con marcas nuevas como Universo Paralelo. Hace pocos días Eduardo López armó una comida con amigos en el restaurante de la bodega en Maipú, y ahí pude revisitar el Universo Paralelo 2021, un estupendo corte de Malbec, Cabernet Franc y -detalle- Sangiovese, que lo hacen un vino muy especial, porque sobre un fondo de boca amable de vino tradicional argentino, posee una frescura que remite a la jugosidad de los vinos italianos. No sólo el vino estaba buenísimo, sino los platos que lo acompañaron, los cuales conforman la nueva carta que, de la mano de los chefs marplatenses Lisandro Ciarlotti y Hernán Domínguez, trae una propuesta de pescados y mariscos tradicionales del Atlántico que vale la pena probar, con unos precios que también emulan la vieja tradición de la bodega: “Si pagan 10, le damos 12”, según la definición de Eduardo. Eso es parte de una trayectoria de enorme solidez que, con Universo Paralelo y los buenos viejos vinos de López, promete prolongarse durante las próximas décadas.

UNA VERTICAL MEMORABLE DE FELIPE RUTINI. Una de las maravillas del vino es que es un placer absolutamente cotidiano, y que con “su música, su fuego y sus leones” (Borges) puede mejorarle un día a cualquiera, independientemente de su precio, origen, etiqueta o composición varietal. Pero a veces también puede proporcionar placeres superiores, indescriptibles, con algunas de sus grandes creaciones, y eso me sucedió esta semana con una degustación vertical de 10 cosechas de Felipe Rutini que su hacedor, Mariano Di Paola, compartió con amigos gracias a una cata virtual que realizó con clientes del Uruguay. La recorrida incluyó las cosechas 1994, 1997, 1999, 2000, 2002, 2003, 2004, 2006, 2008 y 2009 y resultó, en la práctica, un paseo por la evolución del vino argentino en las últimas tres décadas, donde el color, el aroma y los sabores reflejaban desde las técnicas de elaboración hasta las tendencias de consumo de cada período. En un viaje como ese, uno puede apreciar cómo el vino es siempre resultado de un tiempo determinado, y cómo es algo vivo que cambia y se adapta según las tendencias de los mercados y el paladar de los consumidores. Si tuviera que quedarme con uno solo elegiría el 2002, un vino redondo, perfecto, antiguo, fresco, con evolución y fruta al mismo tiempo, una experiencia inolvidable. Pero el 1994 no sólo estaba de pie sino también estupendo, con unos sorprendentes aromas mentolados a pesar de sus 31 años, mientras que el 2009, último de la serie, amenaza con una evolución exquisita para los próximos lustros. Felipe Rutini es una de las grandes marcas nacionales y, con su corte histórico de Cabernet Sauvignon, Merlot y Malbec, ha encontrado una llegada única a los consumidores argentinos y extranjeros. Esta memorable degustación de Mariano y su equipo ha honrado tanto su pasado como su vigencia y su futuro.

NIETO SENETINER 0%: PARA PROBAR SIN PREJUICIOS. Hace un tiempo que vengo hablando de la importancia de elaborar vinos sin alcohol en un contexto de caída dramática del consumo a nivel mundial, y Nieto Senetiner acaba de hacer lo que varias empresas tenían que hacer: producir un vino, en este caso espumante, con cero alcohol y elaborado íntegramente con uvas (sin maceraciones con otros productos), es decir un vino que se parezca lo máximo posible al original. Se trata del Nieto Senetiner 0% Brut Alcohol Free, hecho con uvas 100% Pinot Noir de Mendoza, que previsiblemente no tiene el mismo sabor que los espumantes con alcohol, pero que puede ser muy eficaz para engañar al estómago y, por ejemplo, cerrar una cena antes de subirse al auto y encarar los controles de alcoholemia. Yo sé que podemos discutir eternamente si un vino sin alcohol es vino, si al extraerle el alcohol no se le está extrayendo el alma, que la tradición, que la magia del efecto embriagante del alcohol, etcétera, etcétera, etcétera. Ya lo sé. Pero lo que importa es que el mercado está diciendo que la cerveza sin alcohol funciona y que la Coca Cola Zero también funciona, al igual que las leches deslactosadas o los cafés descafeinados. Así que es cuestión de probar con los vinos sin alcohol sin complejos, sabiendo, además, que la experimentación hará que cada vez sean más parecidos a los originales. Y ahí este proyecto de Nieto Senetiner, liderado por un investigador de conocimientos aplastantes como el enólogo Roberto González, recogerá los frutos de haberse subido a la tendencia desde un principio. Con respecto al Nieto 0% simplemente digo: pruébenlo sin prejuicios y, en algunas ocasiones en que quieran divertirse un poco, después de algunas copas de espumante convencional dejen distraídamente una botella alcohol free sobre la mesa y observen cuáles son las reacciones. El resultado puede ser toda una sorpresa.


