
Mi amigo Pancho Páez me hizo probar el Pinot Noir 2019 de Diego Rosso y me di cuenta de que tenía razón al decirme que era un vino excelente. Diego es un gran agrónomo, de perfil bajo pero de conocimientos altos, y elabora este PN con uvas de una finca propia de Tunuyán, que ha pertenecido a su familia durante generaciones. El terreno se encuentra a 1.500 metros de altura, una buena indicación del espíritu aventurero que hay que poseer para cultivar vides a esa altura, y los rendimientos son bajísimos, de unos 1.500 kilos por hectárea, lo cual implica un raleo natural muy potente, que aporta una hermosa concentración de sabores en los racimos. Este PN de Diego es profundo y sutil, y a medida que se oxigena en la copa deja aparecer nuevas y nuevas capas de sabores. Es de un color más intenso que otros ejemplares del mismo varietal y es estupendo en nariz y boca, un vino para degustar de a poco y dejar que acompañe una larga comida.

