
Por Mauricio Llaver
Como export manager de Rutini, mi amigo Alejandro Camus se la pasó viajando por el mundo durante 17 años y tejiendo contactos con proveedores y distribuidores de todos los continentes. Con esa experiencia, concluyó que, en Mendoza y en toda la Argentina, sería bueno contar con un buen proveedor de vinos importados, y por eso acaba de abrir Speakeasy, una distribuidora de etiquetas de España, Italia, Francia, Alemania, Sudáfrica, Nueva Zelanda, Australia y California. La idea es de una simplicidad irrebatible: que los consumidores locales que no viajan habitualmente a ferias internacionales de vinos o a los circuitos gastronómicos, accedan desde aquí a una cantidad de vinos que de otro modo serían imposibles de conseguir. Y así es como en el portfolio de Speakeasy hay Sauvignon Blanc de Nueva Zelanda, Proseccos italianos, assemblages clásicos de Bordeaux, tintos base Tempranillo de Rioja, Pinotages sudafricanos, Shiraz australianos, Chardonnay californianos o Riesling alsacianos. Son 123 etiquetas de 30 bodegas, que permiten acortar camino para conocer los vinos con los que competimos en el resto del mundo. En Speakeasy están terminado una página web a través de la cual se podrán comprar los vinos con entrega en todo el país, pero mientras tanto se puede hacer contacto en el Instagram @speakeasywineclub. Y junto con asegurar que probar vinos importados sirve para abrir la cabeza, digo que degustar tantas buenas cosas de afuera sirve para aumentar nuestro orgullo por la calidad que hemos conseguido con los vinos argentinos.



