
Cuando se habla de vinos especiales, exóticos o de regiones nuevas, se suele correr el riesgo de que, más allá de ser “simpáticos”, aparezca un producto al que todavía le falte mucho para ser de alta calidad. Pero a veces hay excepciones maravillosas, como el Sangre de Tintas, de la bodega Sueños de la Quebrada, el emprendimiento que Walter Bressia posee en Purmamarca, Jujuy, asociado con Gerardo Morales. Y que ha tenido un arranque triunfal con su primera cosecha, del año 2022, elaborada con uvas de una finca situada a más de 2.200 metros de altura, de la cual se produjeron sólo 5.000 botellas. El vino es un blend de Malbec, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Tannat, criado en foudres durante 12 meses, y realmente impacta por su color, aroma, complejidad y estructura. La finca y la bodega se encuentran entre cerros y prometen ser un lugar turístico de primera categoría, con una vista exterior desde el tren que marcha hacia Tilcara y un proyecto de trasladar turistas a través del Río Grande en un Unimog. Pero lo más importante es que, según la experiencia de estos primeros años, las uvas son de una calidad y sanidad excepcionales, lo cual, sumado a la tecnología y la mano maestra de Walter, ha generado un vino con fuertes atributos para competir en el segmento de la alta gama. Bienvenido Jujuy a la posibilidad de ampliar el portfolio de grandes vinos argentinos.

