Mauricio Llaver

Y un vino, por supuesto (Noviembre 2025) / Newsletter de Mauricio Llaver

CASARENA DNA / FINCA IRAL ROSADO / TERRAZAS PINOT NOIR / SUEÑOS DE LA QUEBRADA SANGRE DE TINTAS / VINORUM SINGLE VINEYARD / DIEGO ROSSO PINOT NOIR / TOMERO SINGLE VINEYARD / LUIGI BOSCA LEÓN / FINCA LA ANITA MALBEC / FINCA BANDINI MAGNO CORPORE / MARTINO WINES MOLTENI TOSCANA / CHATEAU LACOSTE ROSÉ (SIN ALCOHOL) / ESTUDIO DIZEN

Las notas de esta columna se publicaron originalmente en mi “Newsletter de Mauricio Llaver”, que publico todos los domingos en la revista Punto a Punto.

CASARENA DNA, UNA APUESTA A LA PREMIUNIZACIÓN. Casarena Bodega y Viñedos lanzó esta semana una renovación de sus etiquetas con una clara apuesta al segmento Premium. Desde ahora, las líneas Sinergy, Single Vineyard y DNA conforman el top de la pirámide, con el DNA como nuevo vino ícono de la bodega de Perdriel y el cual surgirá de lo mejor que haya brindado cada cosecha. El primer ejemplar es el Malbec 2021, que resultó de un blend de las mejores uvas de las fincas Jamilla, Owen, Lauren y Naoki, todas ubicadas en Luján de Cuyo, el gran terruño al cual Casarena manifiesta el orgullo de pertenecer. Es un gran vino, con el toque típico de dulzor y el sabor profundo de los Malbec de la zona, que estuvo a cargo de Pablo Ceverino y Agustín Alcoleas, gerente de Operaciones y primer enólogo de la bodega. Este 2021 es de esos vinos que ya están totalmente listos para consumir en su esplendor pero que, se nota, lo seguirán estando en los próximos años. Es cuestión de agenciarse una botella para disfrutar ahora y guardar algunas para descorchar más adelante.

FINCA IRAL ROSADO SINGLE VINEYARD, FRESCO, GUSTOSO Y PLACENTERO. Los enólogos Lucas Giménez y Daniel García Corazza me invitaron a una degustación con importadores extranjeros de vinos en Finca Iral, y ahí pude probar el Rosado Single Vineyard de la cosecha 2025, que estaba sencillamente estupendo. Las uvas de este rosé —Pinot Noir, Garnacha y Syrah— provienen de una finca en Los Sauces, Tunuyán, y le dan un carácter fresco pero no necesariamente liviano, con un estilo que remite inconfundiblemente a la Provence francesa, donde Giménez participa anualmente de las cosechas de Chateau Lacoste y no por nada es la zona de los rosés más famosos del mundo. El Rosado de Finca Iral no sólo es un vino gustoso, sino un recordatorio de algo todavía más importante: que en Mendoza se pueden hacer vinos excelentes de este tipo, pensados para el placer y alejados del discurso pomposo. Y que nos aproximamos a la mejor época del año para probar todos los rosados posibles, con todas las comidas posibles, para confirmar que es un tipo de vino que puede alegrar los paladares en numerosas ocasiones.

UN TERRAZAS PINOT NOIR QUE APUNTA DE LLENO A LA DEMANDA ACTUAL DE CONSUMO. En una escena de la última temporada de la extraordinaria serie The Bear, a un aspirante le transmiten una frase que sostiene que “el Pinot Noir es la bendición de los sommeliers”. Supongo que la referencia viene a que, con su color claro y su amabilidad en boca, el PN es algo así como el más blanco de los vinos tintos o el más tinto de los blancos, lo cual, en el fondo, le otorga una extraordinaria versatilidad para la combinación con muchos tipos de comidas. La bodega Terrazas de los Andes acaba de sumar un PN a su línea Reserva, y el resultado es que el Terrazas Reserva Pinot Noir 2023, que probé esta semana, es un vino estupendo para atravesar platos que van desde verduras al horno hasta un pollo con papas, sin ponerme a hablar de creaciones gastronómicas más sofisticadas. Bajo la dirección enológica de Lucas Löwi, un mendocino con alto pedigree internacional (Bodega Numanthia, España, del grupo LVMH), el Terrazas llega con una onda que apunta de lleno a la demanda actual de consumo: vinos frescos, complejos pero fáciles de beber, y, sobre todo, placenteros para la nariz y el paladar. Más que eso no se puede pedir.

UN TOP QUE LLEGA DESDE JUJUY DE LA MANO DE WALTER BRESSIA. Cuando se habla de vinos especiales, exóticos o de regiones nuevas, se suele correr el riesgo de que, más allá de ser “simpáticos”, aparezca un producto al que todavía le falte mucho para ser de alta calidad. Pero a veces hay excepciones maravillosas, como el Sangre de Tintas, de la bodega Sueños de la Quebrada, el emprendimiento que Walter Bressia posee en Purmamarca, Jujuy, asociado con Gerardo Morales. Y que ha tenido un arranque triunfal con su primera cosecha, del año 2022, elaborada con uvas de una finca situada a más de 2.200 metros de altura, de la cual se produjeron sólo 5.000 botellas. El vino es un blend de Malbec, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Tannat, criado en foudres durante 12 meses, y realmente impacta por su color, aroma, complejidad y estructura. La finca y la bodega se encuentran entre cerros y prometen ser un lugar turístico de primera categoría, con una vista exterior desde el tren que marcha hacia Tilcara y un proyecto de trasladar turistas a través del Río Grande en un Unimog. Pero lo más importante es que, según la experiencia de estos primeros años, las uvas son de una calidad y sanidad excepcionales, lo cual, sumado a la tecnología y la mano maestra de Walter, ha generado un vino con fuertes atributos para competir en el segmento de la alta gama. Bienvenido Jujuy a la posibilidad de ampliar el portfolio de grandes vinos argentinos.

LOS ALTIERI, UNA GRAN FAMILIA DETRÁS DE VINOS DE ALTA CALIDAD. El mundo del vino tiene mucha buena gente, y entre ellos destaca la familia Altieri, con Guillermo y Cecilia a la cabeza y la nueva generación que le está dando su impronta a la bodega. Y como si eso fuera poco, su bodega Vinorum produce unos vinos excelentes, además de ser una especie de joya escondida en la calle Brandsen de Perdriel, con un museo vitivinícola que le puede provocar sorpresa a cualquier desprevenido. Dentro de su línea Single Vineyard, en estos días probé el Cabernet Sauvignon 2022, elaborado con uvas de Luján de Cuyo, de un viñedo ubicado a casi 1.000 metros sobre el nivel del mar. Es un vino profundo, con un aroma complejo que asoma apenas se lleva la copa a la nariz, y que en boca otorga la profundidad de los buenos Cabernet Sauvignon, que dejan en el paladar la sensación de haber bebido algo consistente y gustoso y provocan ganas de ir rápidamente a la siguiente copa. Con esos atributos, es un ejemplar para no dejar pasar, con una calidad que refleja un compromiso con el vino de varias décadas de parte de toda una familia mendocina.

DIEGO ROSSO Y UN PN PARA SABOREAR CON UNA LARGA COMIDA. Mi amigo Pancho Páez me hizo probar el Pinot Noir 2019 de Diego Rosso y me di cuenta de que tenía razón al decirme que era un vino excelente. Diego es un gran agrónomo, de perfil bajo pero de conocimientos altos, y elabora este PN con uvas de una finca propia de Tunuyán, que ha pertenecido a su familia durante generaciones. El terreno se encuentra a 1.500 metros de altura, una buena indicación del espíritu aventurero que hay que poseer para cultivar vides a esa altura, y los rendimientos son bajísimos, de unos 1.500 kilos por hectárea, lo cual implica un raleo natural muy potente, que aporta una hermosa concentración de sabores en los racimos. Este PN de Diego es profundo y sutil, y a medida que se oxigena en la copa deja aparecer nuevas y nuevas capas de sabores. Es de un color más intenso que otros ejemplares del mismo varietal y es estupendo en nariz y boca, un vino para degustar de a poco y dejar que acompañe una larga comida.

EL PLACER DE REVISITAR EL TOMERO. Siempre es un placer revisitar el Tomero, una de las marcas que más rápidamente se impusieron como de gran relación precio-calidad en la Argentina. Esta vez, una conversación por otros temas con Paula Pulenta me llevó a buscar una botella que tenía guardada por ahí, y apareció un Tomero Single Vineyard Malbec 2021, uno de esos vinos que tienen todo lo que tiene que tener un vino excelente: buen color, buen aroma, buen sabor y un buen recuerdo, tanto en el paladar como en la memoria. Este Malbec se cultiva en una finca que plantó don Antonio Pulenta en 1981 en Los Árboles, Tunuyán, cuando muy pocos pensaban que podía ser una zona adecuada para plantar uvas de gran calidad. Aquel espíritu pionero de don Antonio continuó después con Carlos, uno de sus hijos, que creó la Bodega Vistalba y tuvo la idea de homenajear a los regantes que distribuyen las aguas (los tomeros) con una marca que muy pronto se transformó en un clásico de los vinos argentinos. Todo ese espíritu está en esta etiqueta, que de la mano de los enólogos Fernando y Evangelina Colucci converge en lo más simple y complejo que puede tener un vino: transformarse en un vehículo de placer.

UN LEÓN CON GRAN PRESENTE Y GRAN FUTURO. Cuando se trata de eventos relacionados con el vino, los de Luigi Bosca se destacan por la delicadeza y atención por los detalles, además de que permiten la posibilidad de que se prueben muchas de sus excelentes etiquetas. En las últimas semanas, la marca presentó León, un Cabernet Sauvignon que no sólo es una excelente novedad, sino que continúa con una línea histórica de la familia Arizu en la elaboración de este varietal. La presentación fue durante un almuerzo en Finca El Paraíso, en Maipú, donde no sólo se disfrutó de la calidez de Alberto Arizu padre e hijo, sino que terminó constituyendo una lección sobre el Cabernet Sauvignon brindada por Alberto padre, una leyenda del vino argentino. Allí no sólo se habló del primer Cabernet de la degustación, un asombroso cosecha 1977, sino de dos estupendos Cabernet Bouchet que lo siguieron, de las cosechas 1996 y 2018. Con el paladar ya muy agasajado, el enólogo Pablo Cúneo presentó la novedad, el Cabernet Sauvignon León 2022, una delicia que posee las dos características necesarias en todo vino con ambiciones: estar listo para ser disfrutado en el momento en que se lo degusta, mientras se intuye que dentro de unos cuantos años va a seguir estando en ese altísimo nivel.



UN FINCA LA ANITA PARA JUGAR EN DOBLES. Hay pocas cosas tan lindas como abrir un vino así nomás, casi como pensando en otra cosa, y encontrarse con que está buenísimo. Me acaba de pasar con un Finca La Anita Malbec 2022, que en el momento en que empezó a caer en la copa ya mostraba un color muy prometedor y poquito después, entre su aroma y su sabor, terminó revelándose como un vinazo. Me gustó tanto que empecé a buscar más información, y resulta que el año pasado el Wine Spectator lo había calificado con 90 puntos y lo había incluido en una lista de ocho vinos recomendados, lo cual no hizo más que reforzar la impresión que me había generado. Es un vino con volumen, de esos que llenan la boca y pueden jugar en dobles con muchas comidas, empezando por las carnes y siguiendo con pastas con salsas poderosas. El Wine Spectator lo describió así: “Con un toque de pimienta y un leve matiz a cuero al principio, este vino se inclina ligeramente hacia el espectro de la madurez, ofreciendo generosas capas de sabores, a bayas maduras, higos y pasta de ciruela, pero con una dosis de mineralidad y acidez para equilibrarlo”. Creo que, si yo supiera hacerlo, lo describiría de una manera parecida. El Malbec 2022 estuvo a cargo de la enóloga Denis Vicino, fue elaborado con uvas de Agrelo, y tiene estructura para unos cuantos años de guarda.



“MAGNO CORPORE”, UN CS PROFUNDO PARA EL PALADAR Y LA MEMORIA. “Magno Corpore” significa “gran cuerpo” en latín, y eso es lo que se percibe en el Bandini Magno Corpore Cabernet Sauvignon 2022, que elabora Finca Bandini y es uno de esos vinos que llenan la boca y abren una gran expectativa para el trago siguiente. Las uvas son de una finca propia de Las Compuertas, Luján de Cuyo, lugar donde Federico y Susana Bandini (quienes viven en Houston, Texas) decidieron volver de alguna manera a su tierra natal. El proyecto de Bandini se destaca porque su finca recibe las primeras aguas del deshielo y por su “House of Wines”, una casa pensada para el turismo que posee una vista extraordinaria y distintiva. Pero el corazón del proyecto es el vino, y este ejemplar tiene toda la fuerza de los buenos Cabernet Sauvignon, un varietal con gran plasticidad que muchos consideran como “el rey de los tintos”. Bajo la enología de Alberto Moreno, con el asesoramiento de Marcelo Pelleriti, el Magno Corpore no es precisamente un vino ligero y fácil de tomar, sino que representa la búsqueda de esos vinos potentes, largos de paladar y memoria, que siempre son tan placenteros para disfrutar.

UN BLEND DE INSPIRACIÓN ITALIANA DE MARTINO WINES. Con una composición varietal no muy común en la Argentina, el Molteni Toscana Blend de Martino Wines es un ejemplar que vale la pena degustar. Se trata de un blend 70% Sangiovese y 30% Cabernet Sauvignon, y tal vez ahí esté la explicación de por qué es un vino fresco y jugoso que al mismo tiempo posee potencia y buen cuerpo. El Molteni pertenece a la familia de blends de Martino, cuya enóloga actual es Virginia Sari, pero desde sus comienzos contó con Atilio Pagli como asesor. Pagli es un enólogo italiano de perfil demasiado bajo para el rol que tuvo en nuestra vitivinicultura, ya que muchos consideran que, en los años 90, fue clave para poner en valor las posibilidades del Malbec como varietal distintivo de la Argentina. En este blend con Cabernet Sauvignon, la presencia dominante del Sangiovese —de una finca de Medrano, en la Zona Este— deja clara la orientación italiana de esta etiqueta, ya que el Sangiovese es el varietal de los grandes vinos de la Toscana. Allí aparece una armonía que lo hace apto para acompañar a muchísimos platos, especialmente a los que componen la experiencia gastronómica de Martino Wines, cuyo restaurante, a cargo de Lucas Olcese y Javier Quinteros, ofrece un menú de una creatividad que justifica la mención que la Guía Michelin le otorgó en su edición de 2025.



VINOS SIN ALCOHOL, UNA TENDENCIA INDETENIBLE. Lucas Giménez, de Finca Iral y La Coste de los Andes, armó una degustación de vinos desalcoholizados franceses y la conclusión no podría haber sido más contundente para mí: la tendencia es indetenible, discutirla es absolutamente inútil, y los pocos productos que estamos probando en estos tiempos van a ser muchos más en cantidad y muy distintos en calidad en los próximos años. Así que lo primero que puedo decir es que, si somos capaces de producir café descafeinado, leche deslactosada, cerveza sin alcohol y gaseosas sin azúcar, es absolutamente lógico que produzcamos vinos sin alcohol: no es cuestión de discutirlos, es cuestión de hacerlos bien y subirnos a la ola antes de que nos lleve puestos. Para ayudarme a llegar a esa conclusión (era la segunda vez que tomaba vinos sin alcohol), Lucas abrió un par de botellas de Chateau Lacoste, la bodega que el grupo dueño de La Coste de los Andes posee en la Provence, sur de Francia. Las botellas son preciosas y parecen diseñadas para un perfume, y debo decir que mientras una de ellas me pareció una especie de jugo más sofisticado -eso sí, rico- la otra, producida como espumante, me pareció muy interesante, y creo que, si se sirve bien fría, en copa de champagne, en muchas ocasiones puede pasar como piña. Describir ese producto -primero elaborado como vino, antes de que se le quitara el alcohol- no tiene el menor sentido, porque es sólo uno de los primeros pasos para lo que en algún momento será una bebida mucho más competitiva. Pero vale la pena saber que ya se están haciendo y que, si no nos subimos a esa tendencia, otros lo harán por nosotros. Y siempre es bueno recordar que la realidad no es ni buena ni mala sino que, simplemente, es como es. Y que si tenemos que hacer vinos sin alcohol, más vale que nos arremanguemos y lo hagamos como los dioses mandan, antes que ponernos a discutir sobre si eso es vino o no. En una de esas, los resultados nos sorprenden y le terminamos encontrando una nueva vuelta a la mejor bebida del mundo, para bien de todos los que viven de esa industria.

DIZEN, EL ESTUDIO MENDOCINO QUE CONSIGUIÓ UN PENTAWARDS SILVER. El estudio mendocino Dizen, integrado por los diseñadores Ignacio Eguiguren y Laura Goenaga, obtuvo un Pentawards Silver, uno de los premios más prestigiosos del mundo del packaging, por su trabajo para el vino Kanobos, ícono de Bodega Carinae. Fundado por Eguiguren y Goenaga, el estudio lleva más de 23 años especializándose en el diseño de etiquetas de vinos, bebidas y espirituosas, con clientes en Argentina, Chile, Uruguay, México y Francia. Entre ellos se destacan Bodega Escorihuela Gascón, Trivento, Santa Carolina, Familia Deicas, Lurton, Doña Paula, Cruzat, Casarena, Flechas de los Andes y Cuvelier Los Andes. El proyecto distinguido fue el del vino Kanobos, ícono de Bodega Carinae, una bodega familiar ubicada en Maipú, Mendoza. Este blend de Malbec, Cabernet Sauvignon y Syrah inspiró a Dizen a construir un universo visual poético y elegante.

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